El colchón es nuestro compañero de sueños por excelencia. Un objeto tremendamente importante para nuestra salud si tenemos en cuenta que sobre él se regenera nuestro organismo diariamente. Por lo general, la vida útil de un colchón suele rondar los 10 años, aunque esta es una cifra que puede aumentar o disminuir en función de la calidad de este y de los materiales con los que se haya elaborado.

¿Y después qué? ¿Qué ocurre con él cuando decidimos cambiarlo por uno nuevo? La gente suele optar por la opción menos adecuada, que es bajarlo a la calle y esperar a que alguien se lo llevé para seguir usándolo. Por eso hoy nos centraremos en contar algunos datos curiosos relacionados con el reciclaje del colchón, con la intención de concienciar a todo el mundo de la importancia de este proceso.

El problema de tirar un colchón

A primera vista no parece que dejar un colchón en la calle vaya a suponer ningún problema. Al fin y al cabo, dejarlo para que alguien pueda acabar de aprovecharlo es un acto altruista. El problema es que dicho colchón acabará pasando de mano en mano sin que finalmente acabe en el lugar indicado. Se calcula que en España se tiran cerca de 15 millones de colchones al año, los cuales acaban en un vertedero en el que materiales como la espuma acaban perjudicando al medio ambiente.

¿Qué ocurre si optamos por la opción correcta? La de buscar una vía para poder reciclar nuestro viejo colchón. Pues que le estaremos haciendo un gran favor al planeta, ya que debemos tener en cuenta que por lo general más del 90% de los componentes de un colchón pueden ser reciclados.

El reciclaje de los componentes

Reciclar un colchón significa que la mayor parte de sus componentes acabarán siendo utilizados para otras funciones bien distintas. Por ejemplo, el poliuretano que suelen contener la mayoría de ellos se desmenuza para acabar fabricando relleno, aislante y diferentes tipos de subproductos. Por su parte, los resortes de metal que solemos encontrar en los laterales de la pieza se funden para posteriormente darles un nuevo uso. Y la tela con que se recubren acaba reciclándose para fabricar material textil de muy diversa índole.

¿Qué conseguimos reciclando nuestro colchón?

¿Y cuál es el objetivo de todo esto? Ya sabemos que lo más fácil es bajar nuestro colchón viejo a la calle, pero ¿Qué conseguimos si hacemos el esfuerzo de reciclarlo? Pues para empezar logramos disminuir la basura voluminosa tanto en los vertederos como en las vías públicas, disminuyendo el riesgo de incendios ya que normalmente están fabricados con tejidos extremadamente inflamables.

También evitamos que se contamine el planeta. Hoy en día debemos ser muy respetuosos con el medio ambiente y una bonita manera de aportar nuestro granito de arena a la causa es reciclar nuestro viejo colchón en vez de tirarlo.

Y por último también conseguimos que se promueva el desarrollo sostenible y la utilización de recursos, ya que la mayor parte de los materiales que formaban parte de tu antiguo colchón servirán para fabricar nuevos elementos.

Se calcula que cerca del 80% de los colchones acaban en un vertedero de basura, lo que se traduce en una inmensa cantidad de estos productos que reciben un final poco adecuado para el planeta. Hoy en día podemos encontrar diferentes opciones para reciclarlos, por lo que no supone ningún esfuerzo el hecho de optar por esta opción. ¡Se respetuoso con el medio ambiente y recicla tú también!