Estamos acostumbrados a fijarnos en dos medidas principales de la cama; la anchura y la longitud. La altura pero, también es una medida importante que está totalmente relacionada con las otras dos, porque acaba influyendo en nuestro confort más de lo que nos imaginamos.

Teóricamente, la altura perfecta de una cama es aquella que, una vez sentados en el colchón, al poner los pies en el suelo, las piernas formen un ángulo recto. De esta forma, tanto a la hora de acostarnos como de levantarnos lo hacemos sin forzar la zona lumbar.

En el caso de España, históricamente se han utilizado camas con una altura inferior respecto algunos países de Europa o Estados Unidos. Esta tendencia, pero ya no es tan común y se ha ido corrigiendo. Así, de mediana la altura de la cama oscila entre los 50 y 55 centímetros.

Como criterio general, es mejor que la cama sea más bien alta, ya que de esta manera, nos podremos levantar haciendo menos esfuerzo. Ahora bien, en el caso de las personas mayores hay que vigilar que no haya demasiada altura, ya que puede crear una sensación de inseguridad y hay más posibilidad de caídas.

Así pues, podemos determinar la altura idónea según dos factores, nuestra propia fisonomía y los centímetros que se hunde el colchón una vez estamos sentados.

Desde Ecomatalasser recordamos que esta es la altura media de la mayoría de las camas, y en ningún caso la única, ya que cada persona puede requerir medidas diferentes para que el descanso sea lo más cómodo posible. Nos puedes encontrar en Biocultura Barcelona, Madrid o Valencia, donde podrás ver i comprobar los beneficios de nuestros productos artesanales.