El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para conseguir nuestro pleno rendimiento.

Las necesidades básicas de sueño se sitúan sobre unas 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos ayudan a mejorar nuestro bienestar y calidad de vida. Así, el punto óptimo de descanso se encuentra con 8,3 horas. Ahora bien, estas necesidades varían en función de cada persona y cada momento de la vida.

Cada noche, cuando dormimos, pasamos por diferentes fases o estadios del sueño que se van repitiendo con un patrón.

En primer lugar, la fase de sueño no REM, la constituyen cuatro estadios, en los que el sueño se va profundizando. El tono muscular va descendiendo, nuestro cuerpo queda cada vez más relajado e inmóvil, así como el ritmo respiratorio y cardíaco. La etapa 3 marca la transición hacia el sueño profundo.

Unos 90 minutos después de dormirnos, aparece por primera vez la fase de sueño REM (Rapid Eye Movement). En esta etapa la actividad cerebral es rápida, provocada por los sueños. La fase también se caracteriza por la aparición de movimientos oculares rápidos, de ahí su nombre.

A lo largo de la noche, esta fase se va alternando con el sueño no REM, aunque la mayor parte de sueño REM se produce al final de la noche. Por este motivo, como más tarde nos levantamos, más probabilidades tenemos de recordar los sueños.

Como curiosidad, cabe destacar que según un estudio de la Universidad de Sydney, el contacto con la manta de lana sobre el cuerpo, aumenta la duración de la fase REM del sueño. Por tanto, el Ecomatalasser recuerda la importancia que tienen los materiales naturales a la hora de preservar las fases de sueño beneficiosas. Nos puedes encontrar en Biocultura Barcelona, Madrid o Valencia, donde podrás ver i comprobar los beneficios de nuestros productos artesanales