De visco elástico, de muelles, de espuma, de hielo, de látex, de visco látex… la oferta de colchones es muy amplia. En general, sin embargo, todos ellos tienen en común que están fabricados a partir de materiales de naturaleza artificial y contaminante.

Por ello, el reciclaje de colchones se convierte en un problema. Su renovación recomendada es de 10 años, concretamente la media española es de 12,5 años, por lo tanto cada uno de nosotros genera cada 10-15 años entre 10 y 20 kg de residuos en forma de colchón. Por este motivo es muy importante la concienciación sobre la reutilización de los materiales que conforman este elemento indispensable de nuestros hogares. En primer lugar, si el colchón todavía se encuentra en buen estado la primera opción a tener en cuenta es reutilizarlo y darlo a alguien que le haga servicio o venderlo.
En caso de que sea viejo, el mismo fabricante puede llevárselo cuando te lleven el nuevo en casa. Así, los diferentes materiales de fabricación del mismo, podrán utilizarse para otros usos alternativos: la espuma para aislamientos, la madera para astillas para quemar, el tejido de algodón para filtros industriales y los muelles de metal se pueden fundir y volver a hacer otros nuevos.

Si ninguna de estas opciones te ha hecho el peso y lleváis una parte de artista en vosotros, también podéis optar por utilizar los colchones viejos para crear obras de arte. ¿Un ejemplo? Lo que hace la artista francesa, Lor-K en las calles de París. El proyecto artístico de esta francesa que lleva el nombre de “Eat me”, consiste en transformar los colchones y telas abandonadas en la basura o en las calles de la ciudad en piezas de comida con un realismo increíble. Después de transformarlos, Lor-K devuelve las piezas a su lugar de origen convertidas en creaciones culinarias.

Ahora bien, los colchones fabricados con lana u otros tipos de materiales naturales como los cereales o las fibras provenientes de la naturaleza, como los fabricados por el Ecomatalasser, tienen otro proceso de reciclaje muy diferente. En muchos casos, estos colchones hechos con materiales naturales tienen una vida útiles más larga, como es el caso de los de lana que pasados 10 años no se deben tirar sino rehacer y reconfeccionar.